Se tocan las manos, se cruzan las miradas
Silencio súbito, calor repentino
Los corazones saltan en un remolino vertiginoso
Él podría ser ese chico, pero yo no soy esa chica
No pierdas de vista quién eres
No recuerdes esa oleada de alegría
De vez en cuando, deseamos escabullirnos
A la tierra de lo que pudo haber sido
Pero eso no alivia el dolor que sentimos
Cuando la realidad vuelve a imponerse
Sonrisa alegre, cuerpo ágil
La que es encantadora, lo conquista
Cabello dorado con un suave rizo
Esa es la chica que él eligió
Desear sólo hiere el corazón
No nací para la rosa y la perla