Whoops-a-daisy es una expresión idiomática y juguetona en inglés, similar a decir '¡Ups!' o '¡Uy!' en español. Generalmente se usa de manera cariñosa cuando alguien, a menudo un niño, se tropieza o comete un pequeño error.
Lo fascinante en esta canción es cómo Tame Impala la usa con ironía. Justo después de decir 'Whoops-a-daisy', canta 'I thought I was happy' (Creía que era feliz). Este uso sarcástico resalta una triste y repentina revelación sobre su soledad, como si darse cuenta de su propia infelicidad fuera un simple traspié.
¿Alguna vez te has sentido invisible en una fiesta, rodeado de gente pero sintiéndote completamente solo? El genio musical australiano Tame Impala captura a la perfección esta sensación en "Why Won't They Talk To Me?". La canción es un viaje a la mente de alguien que lucha contra el aislamiento y la ansiedad social. A través de la letra, el protagonista se pregunta una y otra vez por qué nadie le habla, sintiéndose tan fuera de lugar que su único refugio es la idea de volver a casa y pretender que la noche nunca ocurrió.
Lo fascinante de la canción es cómo evoluciona ese sentimiento. La tristeza inicial se transforma en un mecanismo de defensa. El narrador intenta convencerse a sí mismo de que en realidad no le importa, diciendo que los demás son aburridos y que "de todos modos no escucharía nada de lo que dicen". Es un retrato brillante y muy real de cómo lidiamos con el rechazo: pasando de la vulnerabilidad a soñar con un futuro donde será una estrella y todos se arrepentirán. Es el himno perfecto para cualquiera que se haya sentido un poco perdido entre la multitud.