Muurareita significa 'albañiles' en finlandés. Es una palabra interesante porque, aunque describe una profesión común, no es una palabra que se encuentre frecuentemente en las letras de canciones.
En el contexto de la canción, el narrador y sus amigos soñaban con "cambiar el mundo" (muuttaa maailmaa), pero terminaron en profesiones más mundanas como albañiles, taxistas o zapateros. Esta palabra resalta el contraste entre las grandes aspiraciones de la juventud y la realidad de la vida adulta, dándole un toque de nostalgia y reflexión.
En «1972», Anssi Kela reúne a antiguos compañeros de clase y los mira con una mezcla muy divertida de cariño, ironía y desconcierto. Kristian todavía intenta dejarse bigote después de haber dibujado uno con rapé en el techo del aula; Susanna, a quien el narrador creyó amar, ahora vive con una mujer; y Nummelin sigue sentado solo en una esquina, con las mismas gafas de antes. También aparecen el chico admirado por su talento con el balón, que terminó cayendo borracho a una cantera, y Jasmin, que aún cuenta que llegó a la final de Miss Lohja, un concurso relacionado con la ciudad finlandesa de Lohja. Cada reencuentro tiene un detalle absurdo o incómodo, como los pantalones de Roope cayéndosele hasta los tobillos en la pista de baile.
El estribillo recuerda el sueño juvenil: «Meidän piti muuttaa maailmaa» [Se suponía que íbamos a cambiar el mundo]. Pero aquellos alumnos acabaron siendo albañiles, taxistas, zapateros, madres solteras, vendedores de coches, médicos, funcionarios y suboficiales. La frase «Tänään voidaan hetki olla kuninkaita» [Hoy podemos ser reyes por un momento] convierte la reunión en una pequeña celebración, aunque el resto de la canción se burla de las expectativas de juventud: «Mitä vanhemmiksi vartutaan, sitä tyhmemmiksi muututaan» [Cuanto más mayores nos hacemos, más tontos nos volvemos]. El narrador tampoco se salva: vuelve a casa y su llave ya no abre la cerradura, mientras su ropa sale volando por la ventana. Al final, Vuorinen, un amigo de muchos años, solo consigue decir «Oli kiva nähdä» [Qué bueno verte]. Es una despedida sencilla y un poco triste para una canción que encuentra humor en lo mucho que cambia la vida y en lo poco que sabemos de ella.