Melanina es el pigmento que da color a la piel, el cabello y los ojos, y ayuda a proteger la piel de la luz solar. En la canción, Vitor Kley le pide al sol que "enriquezca mi melanina", una forma poética y positiva de hablar de cómo el sol intensifica su bronceado y le provoca alegría.
¿Alguna vez le has hablado al cielo rogándole un poco de luz? Eso hace exactamente el brasileño Vitor Kley en "O Sol". Trata al astro rey como a un amigo íntimo que le debe un favor. Le pide directamente: "Ô, sol, vê se não esquece / E me ilumina" (Oye, sol, a ver si no te olvidas y me iluminas). No busca metáforas solemnes; quiere algo tan simple como ponerse moreno y mejorar su humor con "vê se enriquece a minha melanina, só você me faz sorrir" (a ver si enriqueces mi melanina, solo tú me haces sonreír). Cuando el sol aparece, describe una calma casi sagrada al decir "o seu brilho é o meu abrigo" (tu brillo es mi refugio), rematado con un devoto "amém" (amén).
En cuanto el sol desaparece, todo se vuelve un descontrol: "o mundo se distrai" (el mundo se distrae). Ahí suelta la frase más pegajosa: "Quem ficar, ficou, quem foi, vai vai", que en portugués funciona como nuestro "el que se queda, se quedó, y el que se fue, se va", un dicho playero para dejar ir a la gente sin dramas. Al final, casi con desespero infantil, le suplica: "Não esquece que eu existo" (No olvides que existo). Es una carta directa a los días luminosos que te quitan las penas.