Boniments se refiere a discursos engañosos, promesas vacías o palabras utilizadas para convencer a alguien, especialmente por parte de un vendedor o charlatán. En la canción, Oxmo Puccino habla de dejarles a los demás «les boniments des fausses causes»: la palabrería de causas falsas, una expresión crítica y poco común que hace que esta palabra sea especialmente memorable.
En «La Hauteur De La Lune», Oxmo Puccino, junto a Vanessa Paradis, parte de una verdad muy concreta: «Ma vérité, c’est des enfants heureux» [Mi verdad son unos niños felices]. Desde ahí, la canción mira de frente el racismo, la desigualdad entre hombres y mujeres, la violencia y las discusiones que rompen familias. La frase «C’est pas leur faute, c’est les racines» [No es culpa suya, son las raíces] sugiere que ciertos prejuicios vienen de una historia antigua, aunque eso no los excuse. También hay una advertencia bastante dura: algunas luchas pueden llevar al suicidio, mientras quienes provocan el daño apenas reciben un aplazamiento del castigo.
Pero la canción no se queda en el enfado. Su respuesta es hablarse y escucharse, incluso cuando la conversación se vuelve incómoda: «C’qui nous rassemble, c’est de s’entendre» [Lo que nos une es entendernos]. El estribillo dice que poco importa «la hauteur de la lune» [la altura de la luna], las causas o el tiempo que queda: lo importante empieza con «un p’tit geste» [un pequeño gesto]. Hay una escena casi doméstica y simpática bajo el peral, donde todos llevan sus verdades, lloran un poco y beben sin quedarse atrapados en la tristeza. «Nous aurons tous raison, alors nul n’aura tort» [Todos tendremos razón, así que nadie tendrá la culpa] no elimina los desacuerdos, pero propone bajar la voz, compartir la mesa y dejar de convertir cada opinión en una guerra.