En «What I Am», el artista maliense Zayn se confiesa entre sorbos de absenta y partidas de un "juego de mesa" que ya no le divierte. Con preguntas como ¿estoy loco? o ¿soy tonto por jugar contigo?, el cantante expone su confusión frente a una relación que duda en corresponderle. Las metáforas de volar, mirar al cielo y hundir los pies en la arena sugieren esa tensión entre querer despegar y elegir quedarse firme en su verdad.
El estribillo lo resume todo: No me juzgues por lo que digo, acéptame por lo que soy. Zayn pide honestidad, cansado de rodeos que «afilados como vidrio» le quitan la voz. La canción celebra la autenticidad y deja claro que amar implica aceptar al otro con sus luces y sombras, sin conspiraciones ni juegos mentales. Al final, él planta sus dos pies en la arena y nos recuerda que vivir el momento –aunque duela– siempre será más real que esconderse tras excusas.