Bagliori significa “destellos” o “resplandores”: son brillos breves e intensos, como los de una luz que aparece y desaparece.
En la canción, “sono bagliori, non è oro” expresa que lo que queda son solo destellos de algo brillante, pero no algo verdaderamente valioso o duradero. Es una palabra poética y poco común que crea una imagen muy visual.
Annalisa no viene con rodeos ni cursilerías en este temazo pop italiano. Desde el primer verso te planta cara con una pregunta brutal: «Ti dico la sincera o quella più poetica?» (¿Te digo la sincera o la más poética?). Es una canción sobre el drama de estar enganchada a alguien que pesa demasiado, alguien que «spegni sigarette su velluto blu» (apaga cigarrillos en terciopelo azul) y te deja hundirte. Describe esa montaña rusa de dar un paso adelante y otro atrás, sintiéndose «di nuovo sotto un treno» (otra vez arrollada por un tren, una expresión italiana idéntica a nuestro «hecha polvo»).
Lo más divertido y liberador del tema es que ella no busca dar lástima. Aunque llore y tiemble a solas, canta bien alto: «Non mi sogno di tagliarmi le vene» (Ni se me ocurre cortarme las venas) y «Non mi sogno di morire di sete» (Ni se me ocurre morirme de sed). Prefiere abrazar su bajón porque sabe que sobrevivirá. Al final, toda esa intensa despedida firmada con un educado «Sinceramente tua» (Sinceramente tuya) se siente casi irónica: apenas son dos palabras en un mensaje de texto para dejar claro que ella manda sobre sus propias lágrimas.