Gâtée se traduce como "mimada" o "consentida". Es una palabra interesante porque, aunque puede tener una connotación negativa, en esta canción Céline Dion la usa de una manera muy particular.
Ella canta: "La vie m'a tellement gâtée" (La vida me ha mimado tanto). Aquí, "gâtée" no se refiere a ser malcriada, sino a haber recibido muchísimas bendiciones y cosas buenas de la vida. Es una forma poética de expresar gratitud y plenitud, lo que la hace memorable y emotiva en el contexto de la canción.
¿Alguna vez has sentido que los mejores momentos de tu vida pasaron en un abrir y cerrar de ojos? En "Encore Un Soir", la artista canadiense Céline Dion habla justo de esa sensación al mirar una foto vieja y ver su rostro reflejado en el espejo. No canta desde el rencor ni la queja; de hecho, reconoce agradecida que la vida la consintió de más con la frase "La vie m'a tellement gâtée" (La vida me ha mimado tanto). Sin embargo, cuando se vive tan intensamente, el tiempo vuela sin avisar, y de pronto llega la hora de partir.
Por eso, todo el tema es una súplica íntima para conseguir una pequeña tregua: "Encore un soir, encore une heure" (Una noche más, una hora más). Para pedir esta prórroga, usa una expresión muy cotidiana en francés: "ça c'est pas la mer à boire" (literalmente "no es beberse el mar", que equivale a decir que "no es para tanto" o "no es el fin del mundo"). Céline bromea diciendo que frente a la inmensidad de la eternidad, robarse unos minutos más en la Tierra ni siquiera se va a notar, ofreciendo incluso cambiar su lugar en el paraíso con tal de disfrutar un último beso y detener los relojes.