Burn significa 'quemar' o 'arder'. Aunque es una palabra común, en esta canción adquiere un significado dramático y extremo, siendo el eje central del título y el coro.
El cantante expresa una pasión tan intensa y posesiva que está dispuesto a "dejar que el mundo arda" por la persona amada. Es una metáfora poderosa de un amor destructivo y obsesivo, que hace que la palabra sea muy impactante en este contexto.
¿Alguna vez has sentido un apego tan intenso que parece de película de villanos? El cantante danés Chris Grey lleva esa idea al límite en Let The World Burn. La canción arranca en plena desorientación con Lost in the fog (Perdido en la niebla), pero rápido se convierte en una obsesión total. El narrador admite su error con un seco I shouldn't have fallen in love (No debí haberme enamorado), sobre todo porque después de dejar entrar a esa persona terminó despertando solo (Just to wake up alone). A partir de ahí, la letra olvida cualquier tipo de orgullo y entra en una fase posesiva casi cómica por lo exagerada: If I can't have you, then no one can (Si no te puedo tener yo, nadie podrá).
El estribillo es puro fuego literal: promete ver cómo todo se viene abajo (Watchin' it all go down in flames) con tal de escuchar a la otra persona gritar su nombre. Describe una escena apocalíptica con Ash rainin' from the blood orange sky (Ceniza lloviendo desde un cielo naranja sangre), una imagen que recuerda más al fin del mundo que a una ruptura típica. Es un tema directo, oscuro y sin frenos, perfecto para aprender frases sobre perder el control y ver qué pasa cuando alguien decide no soltar jamás a su expareja.