Capofitto significa literalmente “con la cabeza por delante” y se usa en la expresión buttarsi a capofitto, es decir, lanzarse de cabeza o entregarse completamente a algo.
En la canción, Fabri Fibra dice que se enfrenta a sus problemas “a capofitto”, una imagen intensa y memorable que transmite impulso, riesgo y falta de reservas.
En “Propaganda”, Fabri Fibra, junto a Colapesce y Dimartino, convierte los problemas cotidianos en una sátira política muy directa. El narrador vive agobiado por el trabajo, los impuestos, el desempleo y la falta de autoestima. También repite prejuicios absurdos, como “Gli immigrati rubano il lavoro” [“Los inmigrantes roban el trabajo”], y enseguida los enfrenta a otra queja italiana: “Gli italiani rubano il parcheggio” [“Los italianos roban el aparcamiento”]. La gracia está en ese tono incómodo: la canción muestra cómo una frustración real puede mezclarse con frases fáciles y culpables convenientes.
Después aparece el político perfecto, o eso parece: alguien que “habla por mí”, promete trabajo, tranquilidad y defensa de “la famiglia” [“la familia”]. Sus promesas suenan como “La risposta ad ogni tua domanda” [“La respuesta a todas tus preguntas”], aunque la vida del narrador no cambia. Pasan los años, sigue sin trabajo y vuelve a encender la televisión para escuchar a otro candidato que promete lo mismo. El estribillo repite “propaganda” como una palabra mágica: prometer mucho, mantener a la gente tranquila durante el invierno y esperar que vote en las próximas elecciones. El final, con “Che occhi grandi che ho” [“Qué ojos tan grandes tengo”] y “Non mi puoi dire di no” [“No puedes decirme que no”], exagera la seducción del político hasta hacerla casi infantil. Es una canción divertida por su ironía, pero bastante clara sobre el precio de creer en respuestas demasiado fáciles.