Les poissons volants significa “los peces voladores”. Es una imagen poética, sorprendente y poco común que hace que el final de la canción resulte especialmente memorable.
En el contexto de la canción, aparece junto al cielo que los espera, creando una escena onírica y llena de libertad durante ese verano francés idealizado.
En « Un Été Français », la semaine ressemble à une cage : le lundi est vide, le mardi arrive avec « l’estomac noué » [el estómago hecho un nudo], et « marcher au pas » [marchar al paso] sugiere una vida obediente, sin libertad. El narrador sueña con que todo se detenga para poder elegir otra vida. Cuando se siente rodeado, imagina « un été français » [un verano francés], un verano perfecto donde nada malo pueda alcanzarlo. La expresión « tout devient froid national » [todo se vuelve frío a nivel nacional] y la imagen de « un pays infernal » [un país infernal] amplían su malestar: no es solo un lunes difícil, es sentirse atrapado en un lugar que se ha vuelto hostil.
Pero el sueño no es una postal tranquila. Quiere « une place au soleil » [un lugar al sol], aunque reconoce que todos todavía necesitan de él. Se siente solo y « un peu trop vieux pour mourir en hiver » [un poco demasiado viejo para morir en invierno], una frase exagerada y muy teatral que convierte el invierno en una amenaza. Después aparecen noches en un tejado, tormentas, rayos sobre el rostro, estrellas y « des poissons volants » [peces voladores]. Durante ese verano imaginario, él y otra persona podrían olvidar todo, aunque sus sueños seguirían siendo imperfectos. Esa mezcla de encierro, deseo de escapar y aventura nocturna hace que el estribillo suene como una promesa imposible, pero irresistiblemente luminosa.