Lampare es el plural de lampara y se refiere a las luces utilizadas por los pescadores para atraer a los peces, no a simples lámparas cotidianas. En la canción, estas luces brillan en medio del mar y se confunden con las luces de América, creando una imagen poética de ilusión, nostalgia y recuerdos.
En «Caruso», Lara Fabian canta una escena junto al golfo de Sorrento: el mar brilla, sopla un viento fuerte y, en una terraza vieja, un hombre abraza a una joven que acaba de llorar. Después se aclara la voz y vuelve a cantar. La frase napolitana «Te voglio bene assai» [te quiero muchísimo] no es italiano estándar: es una declaración de cariño muy intensa, y «È una catena ormai / che scioglie ’l sangue dint’e vene» [ya es una cadena que derrite la sangre dentro de las venas] convierte el amor en una fuerza que aprieta y, al mismo tiempo, calienta el cuerpo.
Las imágenes cambian entre la costa y los recuerdos: el hombre confunde unas luces marinas con las noches en América, pero solo son pequeñas lámparas de pesca y la estela blanca de una hélice. El piano hace visible su dolor, aunque la luna que sale de una nube vuelve más dulce incluso la muerte, una frase dramática y deliberadamente exagerada. Cuando mira los ojos verdes de la joven, una lágrima cae y él cree que se está ahogando. Luego aparece una idea muy teatral: «La potenza della lirica» [el poder de la ópera], donde, con maquillaje y gestos, cualquiera puede convertirse en otra persona. Al final, todo se hace pequeño, incluso la vida entera, vista como la estela de una hélice cuando uno se da la vuelta. Es una canción de amor, teatro y memoria, con una emoción enorme que no intenta hablar bajito.