Ruffiana es una palabra interesante que se traduce como "alcahueta" o "celestina". No es una palabra de uso diario, lo que la hace destacar.
En el contexto de la canción, Ligabue la usa para describir a la luna como una "luna ruffiana" que "ne vuole ancora" (quiere más). Esto le da a la luna una personalidad casi humana, como si estuviera incitando o facilitando algo, añadiendo un toque poético y un poco pícaro a la letra.
Ligabue tiene una forma muy directa de ver las cosas, y este tema de puro rock italiano va directo al grano. La frase central que repite sin parar es «Mi ci pulisco il cuore» (Me limpio el corazón con eso), una expresión gráfica y desenfadada para decir que usa los pequeños placeres cotidianos como un trapo para quitarse el polvo y las penas del pecho. Se limpia el corazón con el sol de abril que derrite el rencor («questo sole di aprile che scioglie il rancore»), con una cama deshecha tras un buen beso («il letto disfatto») o simplemente con música ligera que nadie puede controlar ni pesar («musica leggera che non la puoi pesare»).
En lugar de buscar soluciones mágicas para la vida, el cantante admite con total tranquilidad que todavía tiene todo por aprender («Ho ancora tutto da imparare»*). No promete que las cosas vayan a ser fáciles: te dice que salgamos a la calle a vernos con tus miedos y con los míos («Con le tue paure, con le mie»*), porque al final, a todo ese caos compartido, «L'han chiamato vivere» (Lo han llamado vivir). Es una canción fantástica para aprender italiano real, llena de expresiones naturales sobre seguir adelante mientras el cuerpo aguante («Finché tiene il cuore»).