Rancunier describe a alguien que guarda resentimiento y no logra olvidar las ofensas del pasado. En la canción aparece en «les querelles du passé rancunier», evocando un pasado cargado de rencor que ha levantado barreras entre las personas.
En «Le Long De La Route», ZAZ imagina a dos personas que se han distanciado porque nunca se detuvieron a hablar de verdad. El pasado, las discusiones y el orgullo les han puesto una especie de armadura: «Nos cœurs se sont scellés» [nuestros corazones se han sellado]. También aparece una imagen muy triste, la de unos dibujos «sans couleur, gris foncé» [sin color, gris oscuro], como si una vida compartida hubiera perdido toda su luz. Pero la canción no se queda en el reproche. Propone elegir el perdón y avanzar juntos: «Prenons-nous la main, le long de la route» [tomémonos de la mano, a lo largo del camino]. La ruta funciona como una decisión: dejar de esconderse y escoger el propio destino, paso a paso.
Lo más bonito es que ZAZ insiste en escuchar y abrirse, incluso cuando cuesta. «D’ouvrir grand nos petites mains, coûte que coûte» [abrir bien nuestras pequeñas manos, cueste lo que cueste] sugiere soltar las defensas. Y cuando canta «C’est con, ce qu’on peut être con» [qué tontos podemos llegar a ser], usa con, una palabra coloquial y bastante directa, para reírse un poco de esa costumbre de ocultarnos de nosotros mismos. Según la canción, la otra persona puede ser un reflejo de lo que cada uno tapa. Por eso dejar vivir la vida, no aferrarse a cada palabra y evitar que los caminos ya marcados nos inmovilicen abre una posibilidad nueva: que los sueños empiecen a cumplirse.