S’égare significa “perderse” o “extraviarse”, pero también puede expresar que alguien se desvía emocionalmente o deja vagar sus pensamientos.
En la canción, «J’ai le cœur qui s’égare» significa “se me pierde el corazón”: al ver la Porte d’Italie, su corazón se escapa hacia Roma y se llena de nostalgia. Es una expresión poética y memorable, menos común que el simple se perdre.
En “Porte d’Italie”, Claudio Capéo tiene los pies en Francia, pero el corazón se le escapa hacia Roma. Basta con ver por la ventana la Porte d’Italie, en París, para que su imaginación tome la carretera: “Mon cœur est quelque part / Sur la Nationale 7” [“Mi corazón está en algún lugar / de la Nacional 7”]. No sabe en qué kilómetro está, entre Roma y París, y esa imagen vuelve la nostalgia casi cómica: su cuerpo sigue aquí, pero su corazón ya va en dirección a Italia. El acordeón también parece tener ganas de salir y le susurra “Voglio andare fuori” [“Quiero salir”], una frase en italiano que convierte al instrumento en su compañero de viaje.
Lo que echa de menos aparece en escenas muy concretas: las conversaciones al anochecer en la Piazza Navona, la pasta al horno, un helado en la Piazza del Popolo y un deseo pedido en la Fontana di Trevi. También sueña con pasear en Vespa, ver el Coliseo y recorrer Roma en moto, como en una película de Fellini. “Toutes les routes y mènent” [“Todos los caminos llevan allí]” adapta el famoso dicho sobre Roma, y en esta canción la Porte d’Italie funciona como una salida imaginaria hacia la Dolce Vita, la vida dulce. La mezcla de francés e italiano hace que el viaje se sienta cercano y juguetón: no necesita estar en Roma para empezar a recorrerla.