Körpersprache significa “lenguaje corporal” y es una palabra compuesta alemana: Körper (cuerpo) + Sprache (lenguaje). Es un término visual y memorable para hablar de cómo nos comunicamos sin usar palabras.
En la canción, la pareja no comparte un idioma, así que él cuenta que ella se expresa mediante gestos y movimientos: „Du erzählst in Körpersprache“. La palabra refleja la conexión especial que surge entre ellos incluso sin entenderse verbalmente.
En esta canción de Namika, una artista de Alemania, una persona llega a París algo perdida, con una maleta pequeña y sin saber adónde ir. Está en los Campos Elíseos cuando alguien le pregunta en francés qué busca. La respuesta es directa: «Je ne parle pas français» [No hablo francés]. Lo divertido es que no entender las palabras no impide que quiera seguir escuchando: la voz, el tono y la manera de hablar le parecen encantadores. Para pedir dos cafés, dibuja dos tazas en la mano de la otra persona. Es una escena torpe, sencilla y muy simpática.
Poco a poco, la conversación se convierte en un idioma propio. La protagonista se fija en el pelo largo, la cicatriz y hasta el polvo de los vaqueros de su acompañante. Comparten un cigarrillo que «sabe a libertad» y se comunican con gestos, miradas y lo que imaginan entre las palabras. Mientras cae el sol y pasan barcos, los dos desean que el momento dure un poco más. La frase «Aber bitte red’ weiter» [Pero, por favor, sigue hablando] resume la magia de la canción: no hace falta comprender cada palabra cuando ambos entienden algo que solo existe entre ellos.