Chandelier significa “araña” o “lámpara de araña”, una lámpara decorativa que cuelga del techo y suele tener varios brazos o luces. En la canción aparece en la imagen surrealista de alguien intentando liberarse de una lámpara de araña, lo que hace que la palabra sea visual, memorable y poco común en las canciones.
La canción avanza como una escena surrealista en la que el narrador intenta mantener sus creencias mientras actúa para alguien: “How am I supposed to manage my infallible beliefs / While I’m sockin’ it to ya?” [¿Cómo se supone que mantenga mis creencias infalibles mientras te doy con todo?]. “Sock it to you” es una expresión coloquial para enfrentarse a alguien o lanzarle algo con fuerza. Después aparece interpretando en español para la televisión italiana, en algún futuro indefinido, mientras se pregunta si la madre de esa persona todavía piensa en él. La imagen mezcla fama, distancia y una relación difícil de ubicar, con un “Hallelujah” que suena exagerado y divertido.
El centro de la letra está en una galería: lienzos en blanco se apoyan contra las paredes y avanzan hacia esculturas tituladas “Anything Goes” [“Todo vale”], por unas escaleras de mármol que pueden llevar “almost wherever you want them to” [a casi cualquier lugar que quieras]. Esa libertad artística se cruza con mensajes confusos y una conversación que rompe la burbuja de la otra persona: “your horrible new sound” [tu horrible sonido nuevo] es una crítica directa, casi cómicamente cruel. Luego llegan detalles absurdos y muy concretos: conseguir el cartucho de simulación de “City Life ’09”, tomar café en reuniones de un pueblo con espías recién jubilados, liberar al narrador de una lámpara de araña y dar vueltas alrededor de un paraguas mientras canta “day tunes” [canciones diurnas]. Más que contar una historia lineal, Arctic Monkeys encadena postales de una vida artificial, teatral y llena de mensajes que ya no significan lo mismo cuando se dicen en voz alta.