Sandman se traduce literalmente como 'el hombre de arena'. Es un personaje mítico del folclore europeo que, según la leyenda, trae buenos sueños a los niños arrojando arena mágica en sus ojos.
Sin embargo, en esta icónica canción de Metallica, el 'Sandman' se convierte en una figura siniestra y aterradora que trae pesadillas en lugar de sueños placenteros. Esta interpretación oscura de un personaje infantil es lo que hace que la letra sea tan memorable y poderosa.
Olvídate de las nanas dulces para dormir a los bebés: esta banda estadounidense convirtió la hora de ir a la cama en una auténtica pesadilla con guitarras pesadas. La canción arranca con una escena aparentemente inocente: arropar a un niño y decirle “Say your prayers little one” (Di tus oraciones, pequeño). Pero el tono cambia de golpe. En la cultura anglosajona, el Sandman (el hombre de arena) es ese personaje del folclore que echa arena mágica en los ojos de los niños para que tengan dulces sueños. Sin embargo, aquí no hay nada dulce: el narrador te advierte que duermas con un ojo abierto (“Sleep with one eye open”) mientras te aferras con fuerza a la almohada (“Gripping your pillow tight”).
Lo que llega al apagar la luz no son cuentos de hadas; la letra avisa que los pensamientos pesados no tienen nada que ver con Blancanieves (“And they aren't of snow white”), sino con guerras, mentirosos y fuego de dragones. Para rematar el miedo infantil, meten una clásica oración tradicional estadounidense que los niños recitan antes de acostarse: “Now I lay me down to sleep... If I die before I wake” (Ahora me acuesto a dormir... Si muero antes de despertar). James Hetfield se burla de otra nana muy famosa al cantar “Hush little baby, don't say a word” (Calla, pequeño bebé, no digas una palabra), solo para avisarle al crío que ese ruido que escuchó es la bestia debajo de su cama, dentro del armario o metida directamente en su cabeza.