Lueur significa “destello” o “resplandor”, y se usa para hablar de una luz tenue que aparece en la oscuridad. En la canción, «l’espoir d’une lueur» expresa la pequeña esperanza de que el mañana sea mejor, una imagen poética y memorable.
En “Mauvaise Journée”, Stromae, artista de Bélgica, convierte un día pésimo en una cadena de pequeñas derrotas: afuera hace gris, por dentro también, el desastre del baño exige “frotter une heure et demie” [frotar durante una hora y media] y el aburrimiento solo empeora las cosas. La expresión “chacun sa merde” [cada uno con su propia mierda] retuerce el dicho francés “el mal ajeno…”, y le da al tema un humor muy directo: el narrador se ríe de su mala suerte mientras se hunde en ella. Su estribillo pide ayuda, pero también exige que lo dejen tranquilo: “c’est mon droit d’être déprimé dans mon fauteuil” [es mi derecho estar deprimido en mi sillón]. Esa contradicción es parte del encanto: quiere compañía y aislamiento al mismo tiempo.
Luego el mal día se vuelve más grande. Se parece a un día de confinamiento, a un cumpleaños después de los treinta y cinco y a una vida en la que nadie parece notar su ausencia. “Remplis mon verre jusqu’au bout parce qu’il est à moitié vide” [llena mi vaso hasta el borde porque está medio vacío] convierte el pesimismo en una broma amarga. Hay una pequeña esperanza de que mañana sea mejor, pero hasta cansarse de estar deprimido lo deprime. Por eso pregunta para qué despertarse y prefiere dormir antes que vivir “ce cauchemar” [esta pesadilla]. La canción no ofrece una solución: deja a su protagonista atrapado en el sillón, entre la autocompasión, la ironía y ese diminuto destello de esperanza.